LO SQUARTATTORE DI NEW YORK (Francesco De Masi)/UNA TOMBA APERTA, UNA BARA VUOTA (Piero Piccioni)Las ediciones en CD de Lo Squartatore di New York de Francesco De Masi y Una tomba aperta, una bara vuota de Piero Piccioni permiten apreciar dos formas muy distintas de entender la música en el cine de género italiano.
En el caso de De Masi, la banda sonora para el clásico de Lucio Fulci destaca por su combinación de sintetizadores, cuerdas y piano, construyendo una atmósfera fría, melancólica y enfermiza que encaja con la visión decadente de la Nueva York nocturna que propone la película. Cortes como el tema principal presentan una delicada melodía de piano arropada por arreglos orquestales y electrónicos, generando una sensación constante de tristeza y fatalismo. En las piezas más tensas, las cuerdas disonantes, las percusiones secas y los efectos electrónicos refuerzan el suspense y la violencia, dando forma a una partitura contenida pero muy eficaz en la creación de atmósfera.
Por su parte, Una tomba aperta, una bara vuota —en el contexto de la película dirigida por Al Bagram, seudónimo tras el que se escondía el cineasta y guionista español Alfonso Balcázar— muestra a un Piccioni deslumbrante. Los números de jazz noir y los inquietantes arreglos camerísticos encajan perfectamente con las dinámicas de esta oscura película, un gótico avant la lettre de 1972 que trasciende la tradición del giallo italiano (siendo además una coproducción) para adentrarse en territorios cercanos a un horror metafísico. Los temas ideados por el maestro recuperan un inquietante sentido del clasicismo, envolviendo al oyente en un horizonte plomizo y onírico. Destacan las elegantes líneas de bajo, el piano eléctrico, los vientos suaves y las cuerdas tensas, que alternan entre pasajes de jazz pausado y momentos de suspense más abstracto. Es, sin duda, una de las bandas sonoras más buscadas de Piero Piccioni, editada por primera vez en vinilo a través de SUB OST.
En conjunto, ambas obras reflejan dos caras complementarias del cine europeo de suspense: la sordidez urbana, seca y enfermiza de De Masi frente a la sofisticación jazzística, el misterio y el refinamiento atmosférico de Piccioni.
